Terapia Somática

La terapia somática te invita a establecer una conversación amorosa y compasiva con tu cuerpo, que te permite escuchar y entender cómo la vida te ha moldeado, e ir sanando y soltando los aspectos de ese moldeado que hoy ya no te sirven, así como in-corporando nuevas posibilidades.

En un proceso suave y sistemático, el trabajo corporal del Strozzi Institute invita a tu cuerpo a soltar patrones históricos, contracciones, tensiones, y trauma, para crear más energía y vitalidad. El propósito fundamental del proceso es generar más posibilidades de poder elegir cómo quieres estar siendo y sintiéndote en los distintos ámbitos y relaciones de tu vida. Con mayor capacidad de elegir, abrimos la puerta a la transformación.

Esta aproximación holística ayuda a liberar patrones de estrés, desarrolla tu resiliencia, y aumenta tu conciencia y conexión con la sabiduría de tu cuerpo.

¿Cómo es un proceso de terapia somática?

Iniciamos el proceso con una a tres sesiones que te ayudarán a clarificar tu intención, meta o propósito para el proceso. En estas sesiones, además, aprenderás prácticas sencillas que puedes realizar cada día para cultivar tu centro (tu capacidad de alinearte mental, emocional y corporalmente con lo que te importa) y tu resiliencia (tu capacidad de volver a tu centro ante las presiones de la vida).

Una vez establecemos ese contexto de propósito, en las siguientes sesiones, después de una breve conversación inicial, pasamos a trabajar en camilla. El trabajo en camilla utiliza técnicas de Strozzi Bodywork, usando el tacto, respiración y conversación. Tú eres participante activx de la sesión, invitadx a compartir lo que observas, lo que sientes, y el significado que tiene para ti. 

Complementamos las sesiones en camilla con otras prácticas somáticas, basadas en el arte marcial Aikido, que te permiten practicar nuevas posibilidades (por ejemplo: decir SÍ, NO, poner límites, escuchar con empatía, y otras).

Como cualquier proceso terapéutico, un proceso de terapia somática tiene una duración orgánica, que depende de cada persona, y que vamos explorando y definiendo en conversación entre terapeuta y consultante. Para comenzar, la recomendación es considerar unas 10 a 12 sesiones, con una frecuencia semanal.

La terapia somática ofrece un espacio para escucharte con atención y sin prisa. En el acelerado mundo moderno, brindarnos ese espacio, y tomar conciencia de qué sentimos, necesitamos y queremos, es fundamental para poder vivir vidas más libres y plenas.

¿Quién soy yo?

Nací en Barcelona, España, de padres latinoamericanos y crecí entre España, Inglaterra, Estados Unidos… muchas mudanzas y cambios, que me regalaron una capacidad de adaptación increíble, y la experiencia de diversas culturas y paisajes.

Desde siempre amé la naturaleza y los animales, y siempre he querido salvar al mundo. Obtuve un título y un magíster en educación medioambiental con foco en economía y antropología y trabajé durante 8 años en esto. Buscando nuevas “herramientas” llegué al coaching ontológico y me enamoré del oficio. Descubrí otra manera de salvar el mundo y aprendí que servir a otros requiere estar dispuesta a hacer mi propio camino de autoconocimiento. Trabajé varios años como formadora de coaches en Newfield Network, y también como consultora, coach y facilitadora en modo freelance y con la consultora de alta dirección Virtus Partners.

Hoy, me dedico a servir a otros a conectarse con su poder de acción, fuerza vital y bienestar. En más de diez años de experiencia como coach, el camino más poderoso que he encontrado para lograrlo es a través del cuerpo, y ahí he profundizado mi aprendizaje y competencias como coach.